Cartas al pie es un intercambio epistolar entre Federico van Mameren y Guillermo Monti. Dos periodistas que llevan años discutiendo de fútbol, periodismo y de todo aquello que aparece cuando rueda una pelota. Durante este Mundial decidieron hacerlo por carta. Nosotros solo abrimos el sobre.

Cartas al pie: entre Obdulio Varela y Lionel Messi

Fede querido:

                            “¿Así que ahora se dedican a las cartas quillotanas?”, me preguntó esta mañana un viejo lector (que no es un lector viejo) de LA GACETA. Mirá lo que son las humoradas, hay quienes relacionan estos intercambios nada menos que con Alberdi y con Sarmiento, mientras que hace rato yo me vengo acordando de otros personajes que dirimieron sus cuitas por vía epistolar. No sé si te acordás, fue cuando la revista El Gráfico (aquella Biblia de nuestras juventudes) fue el ring en el que iban y venían los mandobles de Víctor Hugo Morales y el “Flaco” Menotti. Hasta se prometieron resolver todo a las piñas, por suerte no llegaron a tanto.

Cartas al pie: las vidas entre un Mundial y otro

Pensaba entonces que a veces las pasiones futboleras pueden cruzar cualquier límite. Dos tipos pensantes, ubicados, más propensos a la filosofía que a la guapeada, pusieron el barrio en palabras y se prometieron leña. La última de esas cartas era un ultimátum de Menotti: “ese cobarde sabe dónde encontrarme”. Y no hubo retruque de Víctor Hugo. Los de El Gráfico estaban felices, vendían un montón de revistas.

Cartas al pie: Bilardo, Menotti y el detalle que cambió para siempre el fútbol

Pero no nos vayamos del Mundial, que está a punto caramelo. Está el tema de las definiciones por penales, que a nosotros suelen darnos más felicidad que amarguras. Aunque nunca me olvido del 2006, cuando el papelito de Lehmann marcó la diferencia y nos volvimos en cuartos de final. Para mí ese equipo merecía ser campeón: el “Ratón” Ayala, Sorín, Gaby Milito, Cambiasso, un Mascherano pibito, Riquelme, Aimar, Maxi Rodríguez, Saviola, Crespo, Tevez y Messi sentado en el banco porque Pekerman decidió poner al “Jardinero” Cruz en el momento decisivo. A esos penales no los vi, tenía un mal presentimiento. Me refugié cobardemente en el balcón del diario y el silencio lo dijo todo.

Bueno, quería contarte que no me gustan los penales. Ya sé que aportan más justicia que definir tirando una moneda, pero no dejo de desconfiarles. Que un equipo gane después de colgarse del travesaño y gracias a un arquero inspirado me sigue haciendo ruido. Por eso acepté un consejo amigo y estoy leyendo un libro sobre el tema. Se llama “Once metros”, el autor es un periodista británico llamado Ben Lyttleton y el subtítulo es de lo más sugestivo: “Arte y psicología del penal perfecto”.

El libro es un buenísimo, porque Lyttleton consigue unir esos dos mundos: el de la ciencia aplicada al comportamiento humano bajo presión y el del arte, en tanto la belleza de una pelota que se mete en la ratonera o el arquero que vuela para meter un manotazo milagroso. Te lo recomiendo, porque la investigación te permite entender un montón de cosas. Hay números, estadísticas, probabilidades, sí; pero también testimonios de primerísima mano. Jugadores que confiesan haberse arrugado o agrandado, de acuerdo al escenario.

Mucho de esto se vio durante la tanda de Paraguay-Alemania. Parece que varias figuras alemanas se escondieron a la hora de patear, empezando por el cotizadísimo Goretzka. En cambio, el que anota el tiro decisivo y desata el feriado nacional paraguayo fue el flaco Canale, un 6 rocoso, de esos que marcan el territorio a codazo limpio y sin sutilezas. Qué maravilloso es el fútbol, ¿no?

Bueno, te dejo algunos apuntes. Primero: ojo con Brasil. Segundo: ojo con Brasil. Tercero: ojo con Brasil. Cuarto: Haaland es el 9 que todos queremos tener. Así de mansita le cayó la pelota para liquidar a Costa de Marfil y así de suave tiró al gol. Qué fácil que hace todo. Y quinto, con perdón de tu prosapia genética: mientras a los holandeses (perdón, Países Bajos) no se les descongele el pecho no van a dar una vuelta olímpica mundialista en su vida. Ni Cruyff pudo, ¿qué podía esperarse de estos muchachos?

Se viene el partido de Argentina Fede, me inquieta que el hechicero de Ghana haya pronosticado un triunfo de Cabo Verde. No creo en las brujas, pero esto es un Mundial y viene raro. Crucemos mucho más que los dedos.

¡Abrazo grande! Guillo

El cartero ya salió. La respuesta de llegará el jueves.